martes, mayo 17, 2011

Entre sofás y rentas que pagar



Vienes a mi, de alguna manera.
Te haces un espacio para entrar.
Debria botarte con maletas y demás.
Pero te alojo mientras pagues con un mínimo de cariño.
Insistes en pagar más, pues te agrado.
Te dejo hacerlo, pues me agradas.
Me pagas y te pago. Y nos gusta el feedback.
El cariño aumentaba en cada inversión que hacia.

Se que vienes de otro corazon.
Y te ayudo con el dueño a volver.
Aquel esta en mejores condiciones.
Tú desistes y me invitas a pasar.
Te gustaban los sofás del mio.
Insegura te acompañe al sofá.
Y tus brazos junto a tus huachaferias, eran cómodos.
Me avisas que debes trabajar.
Te vas por unos dias a un lugar sin codigo postal.
Vuelves sonriendo y te quiero abrazar.
Tengo una llamada y debo contestar.
Veo que muestras las llaves de otro lugar.
Sonrio a penas, pues el dueño me lo contaba.

Me doy cuenta que me gustaba estar sola.
Mi corazon no estaba en buen estado. Y era mejor asi.
Viniste y lo arreglaste de a poco sin mi consentimiento.
Pero ahora en el sofá me siento vacia.

- ¿Para que me das una copia de tus llaves?
- Devuelveme las mias!
- ¿Por que las perdiste?
Ahora debo cambiar de cerradura.
- Vale, iré a la inauguración de tu viejo hogar.

¿Acaso no es eso lo que queria?
Un corazón sin dueño. Sin alguien que lo cuide.

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